Las jugadoras de futbol se hacen profesionales a más temprana edad y eso implica que se retiran también antes, por eso la lucha por mejores salarios para poder dedicarse sólo a jugar.
Así lo expresa Milagros “Mila” Martínez, directora técnica que ha llevado recientemente a las Tigres de la UANL de nuevo al campeonato de la Liga Mx Femenil y al “Campeonas de Campeonas”, en entrevista con Viviana Sánchez.
Mila explica que se ha malentendido el reclamo de las jugadoras mujeres en el mundo: “No es que quieran ganar lo que Messi o Gignac”, explica, sino que las condiciones como profesionales sean mejores.
“Yo lavaba los uniformes de las jugadoras y les hacía de comer” comenta Mila de cuando entrenó al “Fundación Albacete” al que ascendió a la Primera División femenil en España.
Luego fue contratada en Japón en donde fue la primera mujer en dirigir un equipo varonil en la liga nipona, el Suzuka. Llegó a México hace pocos años a dirigir al FC Juárez femenil y las llevó a la liguilla.
Desde finales del 2023 dirige a las Tigres y ya las hizo campeonas y campeonas de campeonas, sueña ahora con dirigir a una selección nacional y se ríe cuando Vivi le señala en su podcast que podría ser la Selección Mexicana
Mila cuenta cómo en su infancia era la única chiquilla que veía los partidos en el bar con su padre y los amigos de él. Eso la llevó a jugar desde temprana edad y luego por azar se convirtió en entrenadora de sus propias compañeras en Albacete.
Le gusta la cercanía con la afición regiomontana y asegura que ésta es una de las más apasionadas del mundo: “Uno llega a un equipo y tiene que saber qué quiere culturalmente esa afición”, agrega Mila.
Asegura que ella quisiera poder responder todos los mensajes de la afición en redes sociales pero ha tenido que limitarse ya que muchas veces la atacaban y agredían porque no jugaba tal o cual jugadora: “yo siempre les quería explicar”.
Mila compartió que cada vez que viaja a España se lleva condimentos y salsas porque sus sobrinos le piden que les cocine tacos aunque dice que no le salen igual que los mexicanos; eso sí, a lo que aún no ha podido acostumbrarse es a lo picante.


